17 mar. 2019

¿Por qué fracasan las Pymes en Colombia?


Los colombianos nos acostumbramos históricamente a buscar terceros culpables de nuestras desgracias, cuando la mayoría de estas son originadas por causas que pertenecen a nosotros mismos, esta misma lógica, también se extrapola al entorno empresarial.

Existen países que han sido devastados varias veces por la guerra, pero increíblemente vuelven y se posicionan en la cúspide de las potencias económicas mundiales. Dichos países siempre ponderan el espíritu nacionalista de salir adelante como sociedad pese a todas las adversidades, sea con o sin la ayuda del Estado, sea con subsidios en la economía o sin ellos, sea con altos o bajos impuestos y, sea con corrupción o sin ella.

Desde que tengo uso de razón, los colombianos siempre hemos usado al Estado como chivo expiatorio de nuestros males. Muchos empresarios afirman que sus organizaciones no avanzan, o en el peor de lo casos, se acaban por culpa de los altos impuestos, falta de acompañamiento gubernamental y corrupción del mismo Estado. Es cierto, no tenemos el Estado modelo que cumpla cabalmente sus funciones ("La disminución de impuestos en Colombia es un sofisma económico"), pero si sus competidores que son en la mayoría otras Pymes están afrontando las mismas dificultades frente al Estado, simplemente no se puede concluir que es una desventaja para alguien.

Confecámaras mediante un informe presentado en el 2017 reveló que las microempresas registran una tasa de supervivencia del 34,4 %, en tanto que las empresas que inician su actividad económica con un tamaño pequeño registran una tasa de 67,2 % y las medianas 69,1 %. Entre 2013 y 2017 entraron al mercado 1.075.908 empresas y desaparecieron 1.011.613.

Las anteriores cifras siempre van orientadas a culpar al Estado de la alta mortandad de las empresas, pero la realidad es que, en la mayoría de los casos, dicha crisis se presenta por la falta de cultura empresarial y alta informalidad en las Pymes. Las Pymes en su mayoría no son empresas, sino que son vehículos para exprimir utilidades a costa de cualquier riesgo.


¿Es usted un empresario o un aspirante a empresario? 

Primero que todo, para responder esta pregunta libérese de todas las técnicas y conocimientos avanzados de finanzas, economía y alta gerencia que enseñan en los posgrados y que van dirigidos esencialmente a las grandes empresas; existe una realidad totalmente diferente entre dichas técnicas y las realidades, necesidades y limitaciones de las Pymes en nuestro entorno.

Partamos de la base de que cualquier negocio empieza porque el emprendedor, así no tenga formación profesional, visualiza sin ningún análisis técnico que está obteniendo un margen de utilidad con una actividad y, proyecta que hacia el futuro el desarrollo de esta es sostenible. Suena simple, ¿verdad?, pero es la realidad, por la sencilla razón de que alguien no arriesga su capital ni invierte su tiempo comprando panes a $1 para venderlos al mismo valor con la esperanza que, por arte de magia se incremente el margen de utilidad algún día, eso nunca va a pasar. Un emprendedor o inversionista arriesga su capital porque confía, así sea solamente en su intuición o experiencia, en que es un negocio viable. Así es que empiezan la mayoría de las Pymes. 


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Superado el análisis anterior, es decir, partiendo de la presunción de que el negocio es rentable y competitivo, a continuación, sigue la parte más critica de las Pymes: la gestión administrativa, legal y organizacional de la empresa. Las falencias en estas áreas son las razones reales por las cuales las Pymes fracasan, porque el emprendedor solo se centra en la rentabilidad del negocio, pero concibe todos los aspectos de la organización como un vehículo para maximizar sus utilidades a toda costa. Muchas veces los riesgos más importantes no están en la actividad económica como tal, sino en el cómo se desarrolla esta. Por ejemplo, un problema de rentabilidad, marketing, canales de venta o competitividad detectado oportunamente siempre otorga un margen de maniobra para actuar, mientras hay riesgos de naturaleza administrativa, legal u organizacional que simplemente no tienen solución.

De acuerdo con lo anterior y según mi experiencia, voy a nombrar algunas de las grandes falencias que hacen que fracasen las Pymes:

1. Emprender junto con la pareja sentimental porque tienen una gran relación: cuando una pareja dirige una empresa conjuntamente la estabilidad de la empresa siempre dependerá de la situación actual de la pareja, entonces, ¿adivine qué va a pasar con la empresa en una futura ruptura amorosa o divorcio por infidelidad? La misma situación sucede cuando se emprende con familiares; una cosa son los negocios y otra la familia.

2. Concluir que la mejor manera de conseguir capital es vinculando un nuevo socio: quizás inicialmente sea cierto, sin embargo, el problema es que un socio permanece durante toda la vida en la empresa. Además, recuerde que la calidad de socio otorga derechos económicos y derechos de decisión sobre la dirección de la empresa. ¿Qué va a hacer cuando descubra que no era la persona indicada?

Sin embargo, existen mecanismos jurídicos alternativos para vincular un socio temporalmente pagándole lo justo por su aporte de capital.

3. Emprender con varias personas utilizando meros acuerdos verbales de buena voluntad: emprender sin dejar clara la participación, decisión y responsabilidades de cada uno de los socios es el escenario perfecto para un futuro conflicto.

- ¡Pero no importa!, yo sugiero que lo hagamos así para que nos ahorremos costos de constitución de una sociedad. ¡Y no se preocupe!, yo a usted lo conozco desde la infancia y sería incapaz de timarlo -

4. Constituir sociedades sin la asesoría legal, financiera y tributaria adecuada: es la mejor manera de desaprovechar todos los beneficios tributarios explícitos e implícitos de la formación de un ente societario.

La mayoría de los abogados descargan minutas genéricas de constitución de sociedades de Google, simplemente modifican los datos y así la presentan ante sus clientes.

- ¡Pero no importa!, yo conozco un abogado que cobra barato y hace ese trabajo -

5. Después de estar en marcha el negocio tomar decisiones con la emoción y la intuición, pero sin la razón: ¿va a constituir una empresa o una carpa de brujos adivinos? Una cosa es que su intuición o experiencia le indicaron que el negocio era viable inicialmente, y otra, es pensar que la empresa va a sobrevivir y crecer con sensaciones subjetivas. Las directrices se deben tomar de manera objetiva y técnica, para eso se exige información seria, clara, fiable y oportuna del área contable.

6. Estructurar los contratos sin la suficiente asesoría legal ni financiera: los contratos están diseñados esencialmente para establecer reglas en las relaciones patrimoniales y dejar una prueba de lo pactado, además, son herramientas para blindarse de los riesgos, optimizar los impuestos y evitar posibles conflictos jurídicos. 


Los contratos, mientras haya buena voluntad de cumplimiento entre las partes no importa lo que hayan pactado ni como lo redactaron, pero si alguna de las partes incumple, debe estar preparado, porque en ese momento le hará falta un contrato redactado al detalle.

- ¡Pero no importa!, un abogado cobra mucho, descarguemos el formato de Google o asignémosle esa función adicional al contador que para eso le pago -

7. Subestimar el impacto de los impuestos: los impuestos, desde que se inicia la actividad económica hasta que finaliza, tienen un gran impacto en la operación, inversión o financiación. Puede tomar una posición activa frente a ellos buscando posibilidades legales, o simplemente sentarse a esperar cada año para enterarse del alta suma que debe pagar. (¿Por qué en Colombia hay tantas reformas tributarias?)

8. Subestimar las consecuencias de conductas ilegales altamente gravosas: ¿a escuchado hablar de la DIAN y la UGPP? Pueden convertirse en su pesadilla como empresario. Conductas como ocultar ingresos, inventarse deducciones inexistentes, comprar facturas falsas, no facturar, quedarse con el IVA o utilizar contratos de servicios con quienes se tiene realmente una relación de subordinación; todo lo anterior, con el fin de ahorrar gastos en impuestos, seguridad social, parafiscales y prestaciones sociales, son actos castigados severamente por el Estado.

- ¡Mentiras! Nosotros llevamos 10 años comprando facturas falsas y nunca nos ha pasado nada -

A partir de 2020, fecha de implementación plena de la factura electrónica en Colombia, ser evasor de impuestos aumentará exponencialmente el riesgo a ser sancionado.

9. Falsificar documentos de certificaciones oficiales que exigen las autoridades de inspección o vigilancia:

- ¡Toca hacerlo así!, es que el proceso legal y formal de acreditación es muy costoso -

10. Comprar materia prima de dudosa procedencia para la producción:

- Es que es me sale más barato, entonces ahorro costos de producción. Yo llevo 5 años haciendo lo mismo y nunca me ha pasado nada -

11. Otorgar facultades plenipotenciarias al contador: si hay alguien imprescindible en cualquier empresa es el contador, pero en muchas Pymes el director y quien toma las decisiones más importantes y arriesgadas es el contador y no el propietario. Pregunto: ¿quién está arriesgando su capital, el contador o el empresario? ¿Quién se queda arruinado y endeudado en caso de que se quiebre la empresa, el contador o el empresario? Entonces, quien debe tomar las decisiones más importantes (a falta de junta directiva) es el empresario.

El empresario debe tener claro que los asesores orientan, aconsejan y miden el riesgo para quien toma la decisión, mientras los empleados ejecutan las directrices.

El que quiera tomar decisiones junto con el empresario entonces que también arriesgue su capital.

12. Otorgar facultades plenipotenciarias al contador sin ningún control: en muchas Pymes el contador es al mismo tiempo gerente, representante legal y auditor. En la medida que las posibilidades lo permitan se debe distribuir el poder dentro de la empresa, estos cargos tienen funciones distintas precisamente para que unos controlen a otros. Pero si la misma persona que firma los contratos, es quien prepara la información financiera, quien aprueba los informes y quien revisa laos informes, no tiene ninguna restricción para manipular los estados financieros, hacer movimientos contables a su conveniencia o realizar fraudes.

Es por esa sencilla razón que en las propiedades horizontales se presentan tantos fraudes, por la concentración de poder que tiene el administrador.

13. Retirar recursos de la sociedad en forma de anticipos de utilidades sin conocer los resultados del ejercicio: son dineros que generalmente nunca se reponen a la sociedad y que poco a poco desangran el capital de la empresa. La misma situación se presenta cuando la empresa les presta dinero a los socios, pero nunca se reponen los recursos ni se cobran intereses, la que está perdiendo finalmente es la empresa.

14. Contratar como empleados a amigos o familiares que no tienen la formación ni experiencia necesaria: se necesita gente competente que genere valor en la organización, la empresa no es una beneficencia ni una caridad. Eso solo va a generar más sobrecostos.

15. Perder la confianza que los bancos y proveedores depositan en la Pyme: tarde o temprano todas las empresas tienen problemas de liquidez, en ese momento es fundamental contar con el respaldo, por el buen nombre generado, de los bancos y proveedores para financiarse y poder continuar con la operación sin interrupciones.

16. Subestimar el valor que un gerente le puede aportar a la organización: un gerente con experiencia y preparación suficiente puede poner la casa en orden, por la visión de negocios, pericia administrativa y experiencia para solucionar crisis reales. Si cree que no puede pagar uno que valga la pena, ofrézcale un salario medio y una participación sobre los resultados que maximice, así gana la empresa y gana el gerente.

17. No acudir a consultorías especializadas por pensar que son muy costosas y solo están al alcance de las grandes empresas: las consultorías y servicios que más valor generan se pueden medir por resultados reales (contabilidad de costos, planeación tributaria, litigios, entre otros), es decir, se pagan solas. Pacte con el asesor honorarios sobre resultados, así gana el consultor y gana la empresa.

Cuando tenga un problema inminente, no dude en todo caso consultar un experto, bien o mal pueden ayudarle a salir del problema mejor librado de lo que el empresario por sus medios puede hacerlo.

18. No tener claridad sobre qué servicios debe tercerizar o que servicios debe contratar directamente: a medida que se deja de ser microempresa, las áreas esenciales como la contabilidad, declaraciones de impuestos y reportes de información a las autoridades que comprometen información vital como: financiera, datos reservados, datos de los clientes, información de proveedores, costos de producción o estrategias de marketing, no es conveniente tercerizarlas por el riesgo que supone. Piense usted ¿cuánto daría su competencia por esa información? Mientras los servicios más especializados, complejos y costosos es recomendable tercerizarlos siempre y cuando los consultores externos trabajen por resultados, de lo contrario se vuelve un auténtico despilfarro de recursos.

19. No tener control de áreas que comúnmente se prestan para fraudes y desangran silenciosamente la empresa: tales como: la tesorería, área de compras, movimiento de inventario físico, devoluciones, el precio de compra de los bienes que se pacta en los contratos y los gastos por contratación de servicios intangibles.

Si analizan bien, cada una de estas grandes falencias requiere incurrir en un gasto o costo adicional para suplirla, controlarla, contrarrestarla o evitarla, pero reduce en gran medida los riesgos operacionales y legales de la Pyme, evitando comprometer su estabilidad.

Muchos manifestarán que este artículo no aplica a las Pymes, ya que no poseen un gran capital inicial o acceso a la financiación suficiente para tomar las medidas que eviten estas grandes falencias; pero eso no es cierto, la falta de “recursos suficientes” es un frecuente mito empresarial, lo que se requiere es utilizar estratégicamente el poco capital que se posea, priorizando las acciones que generan alto valor para la empresa. Hay emprendedores que tienen 100 millones de pesos, pero simplemente despilfarran los recursos en tiempo record; mientras hay emprendedores que, partiendo de la base que es la misma actividad económica, tienen 25 millones y progresivamente se apalancan con un crecimiento sostenido. Además, ya manifesté cómo utilizando algunas técnicas de gestión de proyectos se pueden contratar favorablemente servicios especializados, complejos y aparentemente costosos.

Por una combinación de estas grandes falencias como resultado de la búsqueda de utilidades desmesuradas en el corto plazo, es que las Pymes empiezan a encubar grandes riesgos legales y/o ineficiencias administrativas que tarde o temprano explotan, y derivan en grandes y cuantiosas crisis frente a:


  • Sanciones de autoridades Estatales (DIAN, UGPP, Superintendencias). 
  • Demandas de consumidores o proveedores. 
  • Demandas de empleados. 
  • Fraudes internos tardíamente descubiertos. 
  • Bloqueo interno de la sociedad por la puja del control. 
  • Sobrecostos inexplicables que generan pérdidas consecutivas y acumuladas en el ejercicio contable. 
  • Estado de iliquidez absoluta. 
  • Procesos penales. 

Todas estas situaciones pueden poner en riesgo la supervivencia de la empresa. Entonces, cuando llegue ese momento, no se puede culpar al Estado cuando la misma Pyme fue culpable de encubar su propia realidad.

En conclusión, ¿quién es en realidad un empresario?, es una persona capaz de desarrollar una actividad económica reduciendo su margen de utilidad hasta el punto necesario para administrar, evitar y controlar los riesgos, porque sabe que está cultivando una organización hacia el futuro, y entiende que la sostenibilidad es la base fundamental de la rentabilidad. 


Escrito por:
Luis Felipe Zuluaga Monares
Abogado Tributarista
E-mail: luisfelipe@lfz.com.co